Ventajas e inconvenientes del uso del pulsómetro a la hora de entrenar running ¿Podemos entrenar con otro método?

La facilidad que tenemos a día de hoy de entrenar con un pulsómetro es bastante alta. Basta con comprar una banda de frecuencia cardíaca compatible con el móvil y tendremos ese dato.

Pero no olvidemos que en el móvil tenemos también GPS que nos puede dar datos muy interesantes acerca de la velocidad a la que nos desplazamos. La velocidad es otro método en el que puede estar basado mi entrenamiento ¿cuál es mejor?

Si hablamos de accesibilidad, ambos métodos los tenemos en el móvil por muy poco. Existen apps que nos registran la velocidad de forma gratuita. Y la frecuencia cardíaca la podemos conseguir por muy poco comprando una banda de frecuencia cardíaca o comprando directamente un reloj que registre velocidad y FC (todo en uno).

Si nos referimos al control de los esfuerzos durante el entrenamiento, la velocidad se lleva un punto positivo, ya que podemos modificar rápidamente la velocidad en una serie y sin embargo, la FC tarda en modificarse a pesar del cambio en la intensidad.

En días especiales donde por alguna causa la fatiga de la persona sea mayor (falta de sueño, mal día…), la frecuencia cardíaca nos va a dar un dato «no realista». Quizás esos días la FC esté demasiado elevada en velocidades bajas (lo que nos haría pensar que estamos entrenando por encima de lo que buscábamos), o durante los mayores esfuerzos, no consigamos elevar demasiado las pulsaciones (lo que nos haría pensar que viendo la gráfica de pulso a posteriori, ha entrenado por debajo de lo que habíamos programado). Sin embargo la velocidad aquí no cambia (10km/h son siempre 10km/h).

El entrenamiento por encima de cierta intensidad, no es posible que sea registrado con un monitor de FC.

Por ejemplo, sabemos que mi frecuencia cardíaca es capaz de llegar a un máximo de pulsaciones, pero esto no quiere decir que yo no pueda correr a velocidades por encima de esa frecuencia. Todos esos datos serían perdidos si solamente atendemos a la frecuencia cardíaca.

Conclusión:

Para mi forma de ver, hemos de entrenar con los dos métodos a la vez, ya que ambos son muy fáciles de conseguir, y la combinación de ambos, nos va a permitir tener a nuestra disposición más datos que nos harán ser más precisos a la hora de planificar entrenamientos y de interpretar los datos del entrenamiento.

Antonio Foche ( Gdo CAFD – Máster Entto y Nutrición Deportiva – Preparador físico)

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